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La historia de la depilación

Sí, vale, nosotras somos muy modernas, aquí planteándonos lo de la depilación láser, pero buceando un poco resulta que los primeros indicios de depilación datan de la época de las cavernas. Como te lo digo, utilizaban piedras y caparazones de tortuga previamente afilados, un poco rudimentario pero bueno (tenían otra gestión del tiempo).

Lo más de lo más en Egipto, Grecia y Roma

En el antiguo Egipto la depilación ya era símbolo de pulcritud y vitalidad, indispensable para una buena salud e higiene personal. Tanto hombres como mujeres se subieron al carro de lucir suavitos y depilados, en un principio para evitar el acuciante calor así como la aparición de parásitos indeseados, aunque pronto apareció el interés estético y así queda documentado en esculturas, vasijas, jeroglíficos y papiros. En Grecia y Roma la depilación masculina era algo muy común en casi todos los estamentos sociales: desde políticos a esclavos pasando por los deportistas.

La sociedad egipcia, esclavos a parte, llevaba la salud y la higiene por bandera. ¿Que cómo se las ingeniaban? Desarrollaron multitud de técnicas y mejoraron otras tantas, pero en lo que depilación se refiere, utilizaban sangre y grasa de animales y también cera a base de azúcar, agua y limón que se sigue empleando hoy día en numerosas regiones de Asia y Medio Oriente y que, además de depilar, exfolia, la caña de la montaña, vamos.Historia de la depilación

Las egipcias fueron imitadas en su tiempo por griegas y romanas que ya no sólo se depilaban, sino que fueron un paso más allá: inhibían la salida del vello con cremas a base de cenizas y minerales. En este punto, hay que aclarar que no sólo se depilaban ellas, la depilación masculina también ha existido desde siempre. En Egipto y Grecia alcanzó su punto álgido.

Con el tiempo, el elenco de técnicas se fue ampliando: cera de abejas, brea, pinzas, hilo, resina, etc. La moda de la diosa (que ahora recuperamos para nuestro uso y disfrute) era entonces voz populis y todas querían lucir divinas. Este ideal de belleza queda reflejado en el arte. Numerosas esculturas y pinturas dan fe de cuerpos rasuraditos y sin vello en lo más íntimo, véase por ejemplo el “Nacimiento de Venus” de Botticelli o “Las tres gracias” de Rubens, por citar sólo un par de ellos.

Decadencia en la Edad Media

Ya sabemos que con la Edad Media, la higiene y la coquetería decayeron un poco. La omnipotente Iglesia prohibió tales actos pecaminosos, aunque como todo, la tradición continuó de puertas para adentro. Cambiando de tema, pero no tanto, las musulmanas se depilan por primera vez para la ceremonia del matrimonio y, a partir de ahí, cada 20 días, entregadas y puras para sus maridos.

Un poco más actual

En los felices años veinte, y gracias al furor de las minifaldas y al tintineo de sinuosos vestidos, se recuperó el gusto por esta tradición milenaria. No llegaron a la depilación láser, pero casi casi.

La modernura llegó con el fin de siglo. El láser ve la luz en 1958 y desde 1994 se utiliza como técnica de depilación. Resumiendo, que es gerundio, la depilación es una tradición que se remonta a los albores de la humanidad, ya fuera adoptada por razones higiénicas, religiosas, prácticas o estéticas, ha estado siempre presente. De la prehistoria a la escena de “Sexo en Nueva York” con cotilleo y margaritas hay sólo un paso. Lo que antes era ritual, ahora es una ardua y engorrosa tarea, esperemos que con la depilación láser podamos decir aquello de “una y no más Santo Tomás” y dedicarnos a otros menesteres más importantes como, por ejemplo, tomar el sol.

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